[artículo] | Título : | San Juan de Ribera | | Otro título : | Maestro de Liturgia, Ministro de Piedad | | Tipo de documento: | texto impreso | | Autores: | Trenco Albiach, Mariano, Autor | | Fecha de publicación: | 2011 | | Artículo en la página: | 1- 11 | | Idioma : | Español | | Palabras clave: | Juan de Ribera, Liturgia, Piedad, Concilio | | Resumen: | Nadie discute que el movimiento litúrgico fuera uno de los motores del Concilio Vaticano II, tanto que la primicia documental fue la constitución dogmática sobre la Sagrada Liturgia. Pero parece que también fue uno de sus lastres, puesto que en la vorágine posterior siguió creciendo, mayoritariamente, en paralelo al magisterio del concilio. Podemos decir que era un fruto tan apetecido que no acabó de madurar en el árbol del concilio, se cosechó antes, echándose así a perder su genuino sabor. La norma reformada, la publicación oficial de los libros litúrgicos, llegó tarde y no fue bien acogida puesto de facto ya se había aplicado en todas sus variantes posibles generando en unos el espectáculo fascinante de la novedad; y en otros la sospecha, más que fundada, de ruptura con la tradición, con la subsiguiente confusión escandalosa de falta de comunión. | in Anales Valentinos > Año 37 N° 73 (Enero - Junio 2011) . - 1- 11
[artículo] San Juan de Ribera = Maestro de Liturgia, Ministro de Piedad [texto impreso] / Trenco Albiach, Mariano, Autor . - 2011 . - 1- 11. Idioma : Español in Anales Valentinos > Año 37 N° 73 (Enero - Junio 2011) . - 1- 11 | Palabras clave: | Juan de Ribera, Liturgia, Piedad, Concilio | | Resumen: | Nadie discute que el movimiento litúrgico fuera uno de los motores del Concilio Vaticano II, tanto que la primicia documental fue la constitución dogmática sobre la Sagrada Liturgia. Pero parece que también fue uno de sus lastres, puesto que en la vorágine posterior siguió creciendo, mayoritariamente, en paralelo al magisterio del concilio. Podemos decir que era un fruto tan apetecido que no acabó de madurar en el árbol del concilio, se cosechó antes, echándose así a perder su genuino sabor. La norma reformada, la publicación oficial de los libros litúrgicos, llegó tarde y no fue bien acogida puesto de facto ya se había aplicado en todas sus variantes posibles generando en unos el espectáculo fascinante de la novedad; y en otros la sospecha, más que fundada, de ruptura con la tradición, con la subsiguiente confusión escandalosa de falta de comunión. |
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